El mejor regalo de cumpleaños

Hola Sixtynite; me animé a mandarles este relato porque este fin de semana fue mi cumple, y mis cuates me armaron una fiestecita inolvidable que vale la pena compartir con ustedes. Resulta que yo no soy mucho de andar en el reve; pero mi animaron, al fin que sólo se cumplen 25 una vez en la vida.

Para festejarme mi cumpleaños como se debe, mis amigos reservaron la habitación con alberca en el Motel Real La Viga, cosa que estuvo de lujo para disfrutar de esta temporada de calor. Me dieron la dirección, pero cuando llegué, la habitación estaba vacía. Dejé mis cosas, me puse cómodo y esperé a que la gente comenzara a llegar. Fue entonces cuando comenzó a sonar la musiquita, y que aparece en el tubo para pole dance, una muñequita como de revista: alta, morena, exquisitamente bien formada, de cabello largo hasta la cintura, con un par de… no no no… me quedé boquiabierto… además de todo, llevaba puesto un conjunto de lencería de encaje color dorado y para rematar, un moñito que adornaba sus deliciosas nalgas enmarcadas con un hilito dental.

Antes de que pudiera decir cualquier cosa, esta visión hecha mujer se acercó seductora hacia mí, y me dijo mientras sonreía: “Me llamo Nadia… soy tu regalo de cumpleaños… no te levantes de la cama”. La música sonaba y Nadia se movía suavemente siguiendo el ritmo; daba vueltas alrededor del tubo, me miraba fijamente, deslizaba sus manos sobre sus senos, sus caderas… yo no podía sino disfrutar del espectáculo.

Después de un par de canciones, me ayudó a quitarme la ropa y me dijo que me recostara de espaldas sobre la cama; sus manos acariciaban mi espalda, mi cuello, mis hombros… todo muy despacio, mientras Nadia me hablaba al oído y me decía cosas como “Quiero que te relajes… uy estás muy tenso… ¿te gusta?” … yo me dejaba consentir.

El modo en que me tocaba era nivel Pro, y para ese momento yo ya estaba puestísimo para hacerle de todo. Entonces me dí la vuelta y Nadia procedió con el masaje, pero ahora acariciaba mi estómago, me besaba en la comisura de la boca… deslizaba su lengua por mi cuello, y comenzó a mordisquear mi abdomen… entonces sus manos se detuvieron antes de llegar a mi punto más débil, que por supuesto, ya estaba más firme que nada… usó su lengua para recorrerlo de arriba abajo. “Cierra los ojos” dijo. Mientras me lamía, gemía muy suave, eso me ponía aún mejor. Mi momento favorito fue cuando sentí sus labios rozarla entera (ya saben qué). Esos suaves y carnosos labios pintaditos de color rosa… comenzaron a besar lo mío de arriba abajo, y esa tibieza de su boquita era deliciosa.

Nadia se detuvo, de pie frente a mí, se quitó la lencería y dejó libres ese delicioso par de pechos tamaño “el regalo de cumpleaños perfecto”; estaba completamente depilada. Me tomó de la mano y me llevó hasta la alberca; jugamos un poco, su cuerpo nadando de un extremo al otro de la alberca me tenía hipnotizado. Yo la observaba desde una orilla, el agua estaba riquísima, la habitación de lujo, y mi acompañante; de 10.

Nadia flotó hasta donde yo estaba, y comenzó a besarme, tomó mis manos y las llevó hasta sus nalgas. Su lengua jugaba con la mía y yo la acercaba más y más a mí. Con un movimiento maestro, levantó una pierna, la apoyó en el borde de la alberca, y se acomodó ella solita. El vaivén del agua la empujaba hacia mí, después la alejaba, su cadera se movía de la forma más deliciosa mientras sus manos se aferraban a mi cuello. Yo no tenía que hacer nada salvo estar ahí, gozando del momento.

Después de unos minutos, decidimos cambiar de posición. Nadia se apoyó sobre el borde de la alberca, me dio la espalda, puso sus nalguitas a flotar y yo amablemente la ayudé por detrás… No es por presumir, pero creo que esa postura es para verdaderos profesionales…

No pude aguantar más, mis manos estimulaban a Nadia, quien se sentía justo hecha a mi medida. Ella jadeaba, gemía, me hacía de todo con esos movimientos de cadera. Llegamos juntitos al placer total… luego nos quedamos flotando un ratito… y mis amigos comenzaron a llegar. Nadia se despidió después de un rato, me dejó su número. ¿Verdad que tengo los mejores amigos del mundo?

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